ALMA y MUERTE, por Mutsotoku

Continuamos con nuestro recorrido por las culturas antiguas y su visión de la muerte y el alma, insistiendo, es muy importante hacerlo, en que tan sólo ofrecemos unas pocas informaciones, y en que nos centramos en las grandes civilizaciones. No hay espacio ni este es el sitio para más, pero es imprescindible señalar que las coincidencias con otros agrupamientos humanos más pequeños son asombrosas.

Existe la creencia en Japón de que el espíritu del fallecido permanece junto a los vivos cien años antes de encarnarse, y creen en la existencia del infierno donde la vida (que ironía) es similar a la terrestre.

Sobre China queremos indicar que el Taoísmo se convirtió en la religión más importante a partir del siglo III a.c. Las sectas taoístas eran tradicionalmente consideradas como las detentadoras de los secretos de la inmortalidad. En Tibet, que también posee un “Libro de los Muertos”, se cree en la reencarnación como herramienta de crecimiento espiritual, alcanzándose un estado de iluminación que nos libera del eterno retorno, aunque seres iluminados retornen por benevolencia y amor a la Humanidad.

En el Hinduismo todas las almas proceden del Atman, el alma universal; es curiosa la coincidencia con alguna de las teorías científicas sobre el origen del Universo. Creen en la transmigración de las almas, incluso tienen un libro donde se explican sus leyes, siendo la básica que es un mecanismo imprescindible para la evolución del ser humano.

En África las religiones tienden a un estrecho contacto con la naturaleza, y la mayoría de las tribus reconoce la doctrina de la transmigración de las almas, la reencarnación.

Cuando miramos a América del Sur, es importante dejar constancia de que las ideas de los aztecas coincidían en gran parte con las de los Mayas, y que creían en la reencarnación. El Animismo está considerada la religión más importante, y es significativo que para todas las religiones la muerte es un cambio de estado, una existencia diferente.

Por último la religión cristiana, que creía en sus orígenes en la reencarnación y nunca la ha condenado oficialmente.

El lector de este artículo debe considerar que estos pocos datos son parte de los intereses particulares del autor, y que tan sólo uno de ellos podría ser objeto de estudio durante toda una vida. Nuestra intención es despertar el interés.

Somos La Resistencia.

 

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