Invitación de boda. Por Javier Polo Brazo

La tradición palestina de entregar las invitaciones de boda en mano, casa por casa, es el original hilo conductor de esta película de la joven directora Annemarie Jacir, a la que las autoridades israelitas le tienen prohibida su entrada en su Cisjordania natal.

Retrato actual de una sociedad y de un país, donde el eterno conflicto político convive con el más tradicional e internacional de las diferencias generacionales entre un padre divorciado y abandonado que se aferra a sus raíces y un joven hijo que vive en Roma, que no comulga con las tradicionales ideas de su padre y que solo ha vuelto para la boda de su hermana. Una cinta que habla de reconciliaciones sociales y familiares y que no elude abordar la realidad de una sociedad que cohabita en un equilibrio imposible y precario.

Una bonita y original historia que nos sorprenderá ya que se mueve sin estridencias entre el drama de una nación sin estado y de sus gentes y el costumbrismo de tradiciones rígidamente asentadas.