La Muerte y el Alma, por Mutsotoku

En este artículo vamos a hacer un recorrido por algunas de las más importantes culturas de la antigüedad, y dejaremos constancia, en algunas notas que nos parecen de interés, de sus interpretaciones sobre la muerte y el alma de los seres humanos. Queremos señalar una obviedad: la distancia, lo que supone que los contactos y la capacidad de influencia de unas sobre otras era muy limitado.

En Egipto la muerte es una etapa de transformación del individuo. La metafísica egipcia distinguía en el hombre seis elementos, tres materiales y tres espirituales, siendo el Ka el garante de su inmortalidad, en una lucha donde habría de enfrentarse con las fuerzas del Mal. Los egipcios creían en un juicio, y en un infierno y un paraíso. El individuo que era juzgado justo lo alcanzaba, como premio por haber practicado el Bien. Para profundizar en las creencias egipcias es imprescindible estudiar el “Libro de los Muertos”.

Siguiendo con Oriente Medio, señalaremos que para Sumerios y Acadios el reino de la muerte es un lugar de tinieblas, y sólo el conocimiento puede conducir a la eternidad, mientras que la tradición irania afirma la existencia de un combate entre el Bien y el Mal donde el hombre participa, y sólo cuando venza el Bien se renovará el mundo y seremos  inmortales. En Grecia estas concepciones evolucionaron, tanto en la geografía del Más Allá, como en la idea de juicio. Sobre la concepción griega dos apuntes que nos interesan en particular: para Pitágoras la patria del alma era el cosmos, y para Plutarco el hombre se compone de cuerpo, alma y espíritu, la misma concepción que la moderna teosofía.

Todas estas culturas creían en la existencia del alma, como los druidas celtas, como los germanos, es prácticamente universal.

En una próxima entrega completaremos este artículo tratando sobre el lejano Oriente, África y América del Sur.

Somos La Resistencia.

 

 

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