¿Otro final?

En este caso el de un secundarios de lujo, Sam Elliot, impresionante en esta película que parece un excéntrico ejemplo de cine B, estrafalario y surrealista, pero donde la atmósfera melancólica atrapa al espectador, identificado con el protagonista: un soldado que perdió la felicidad por el cumplimiento de una misión vital que a la postre no tuvo trascendencia, y que ya en plena vejez es reclamado por su gobierno para una nueva misión, misión que sólo él puede llevar a cabo. Destaca el film, además, por su gran calidad técnica.

Vean el tráiler en el enlace.

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