Propaganda

Nuestros enemigos nos ganaron la batalla de la propaganda, su única arma ante la aplastante superioridad del Imperio Español. Y lo malo es que hasta nosotros asumimos como ciertas sus simplezas y mentiras, tan evidentes, pero ¿Cómo pararse a contestar pobres ataques en hojas volanderas, si se domina el mundo? No obstante, se contestó: lo hizo desde Felipe II hasta intelectuales de peso, pero debieron hacerlo con mentiras y hojillas de papel, no con sesudos estudios y contabilidades; y nos ganaron la batalla de la propaganda.

Pero eso se ha acabado, véanlo en el enlace.

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